lunes, 22 de septiembre de 2014

Baraona 7

No hay disculpa para ningún delito. Estas palabras estaban marcadas a fuego en el cabeza de Baraona. Él sabía perfectamente que esas ideas eran pura fantasía. Un hombre puede cometer un delito por incontables causas y si escuchamos sus puntos de vista, al final, la mayoría nos parecen razonables. Por eso era tan bueno Baraona, la empatía. Era capaz de ponerse en el lugar del más despiadado de los delincuentes, cualesquiera que hubieran sido sus actos. A veces parecía que entraba en trance cuando leía aquellas montañas de papeles relacionadas con aquellos individuos. Para sus adentros, siempre se repetía la misma frase,- sólo son hombres, como yo.
No le gustaba beber, pero lo necesitaba para encontrar la inspiración, la musa, aquello que le llenaba de esos mosquitos que le susurraban los caminos que debía seguir. 
Ese cuadro, qué demonios tenía ese cuadro. Se metió en internet y vio las fotos de la pintura. Se acordó de cuando era joven, del instituto. Cómo era posible que hubiese más de cien fotos y todas con colores distintos, ¿cuál sería el auténtico?
Una mujer lavando los pies a una niña, tapada ésta con un paño blanco. Un mueble. Una alfombra, Papel pintado. Un jarrón con agua. La palangana. ¿Qué, qué, qué?
¿Qué estaba buscando?

Jon Barcam

sábado, 20 de septiembre de 2014

domingo, 14 de septiembre de 2014

Baraona 6

Baraona era un tipo soltero, sólo le gustaban las mujeres para un par de noches y además en su casa, después un taxi la llevaba de vuelta al lugar que ellas eligiesen. No quería enamorarse, aunque jamás tuvo esa suerte. Era un tipo solitario por elección propia, su carácter fuera de las comisarías dónde había desarrollado su trabajo era muy diferente al que mostraba en público, en el fondo odiaba estar sólo, pero había algo que le impedía compartir sentimientos con una mujer. Era joven, tarde o temprano, la necesidad de compartir le llega a todos los hombres.
La misma mañana que regreso a Madrid fue a visitar a su amigo Otto van Hormanh. Lo había conocido tras un robo que se había producido en la galería dónde trabajaba. Otto era el encargado de tasar las obras. Eran dos hombres jóvenes y no se sabe por qué pero de ahí surgió una pequeña amistad que ya duraba tres años. Cuando Baraona tenía dudas relacionadas con el arte, le consultaba, sí Otto no sabía del tema, le enviaba a algún experto competente. Sólo se habían visto una vez por motivos no profesionales, en la semifinal de la Champions del Real Madrid contra el Bayern, Otto le regaló las entradas; un pequeño favor que Baraona le hizo con unas monedas romanas que había en su galería. La vida era así.
-Hola Otto, ¿qué me puedes decir de ese cuadro americano?
-Tengo algo, pero, dime una cosa, ¿por qué te interesa?
-Es sólo curiosidad.
-Ezequiel, no me tomes el pelo.
-Esta bien, creo que lo han robado del museo americano en el que estaba.
-¡No jodas!, sí es una de las obras más emblemáticas de la pintura americana.
-El ladrón creo que es de aquí.
-...

Jon Barcam

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Baraona 5

    De vuelta en el avión Baraona pensó en las palabras del Sheriff- ese cuadro esconde la verdadera razón por la que Cassatt se fue a Europa-. Después de aquellas palabras un timbre anunció la reanudación de la siguiente conferencia. No volvió a ver al Sheriff.
    -Por favor, me puede traer un whisky con zumo de naranja natural-. Los nervios de Baraona en el avión no le dejaban pensar. Serían demasiadas horas metido en aquel pequeño habitáculo, con la garantía de que, en caso de accidente, no sobreviviría. Sólo era una fobia, de las pocas que tenía.
Cuando llegase a Madrid visitaría a su amigo Otto van Hormanh, trabajaba en la Galería Kreisler, le pediría su opinión sobre la información sobre el dichoso cuadro. ¡La puta curiosidad!, se repetía una y otra vez, ese era su gran defecto, hasta ahora había tenido suerte, aunque era consciente que tarde o temprano le jugaría una mala pasada.


Jon Barcam

lunes, 8 de septiembre de 2014

Baraona 4

   -Mary Cassatt, pintora estadounidense, muchos la consideran la persona que introdujo el impresionismo en el país norteamericano. Estudio en la Academia de Bellas Artes de Pennsylvania, durante varios años, los primeros, pero aquello no era suficiente para una mente inquieta. Decidió marchar a Europa. Alemania, España y, al final, la capital del arte, París, donde desarrollaría el grueso de su carrera. La ceguera acabó con una de las mejores artistas de los siglos XIX y XX. Una verdadera pena. 
   Estas fueron las primeras lecciones de arte que recibía el comisario Baraona por parte  del sheriff Hotlomt, en realidad, por parte de cualquier persona. Nunca le atrajo el arte, el latín o la literatura. En su familia, médicos todos de profesión, no se les hubiera pasado nunca por la cabeza que alguien se dedicara a las letras. No había que ser muy listo para adivinar que su opción por el Cuerpo Nacional de Policía fue un auténtico disgusto en tan laureada familia. Los motivos, nunca los comentó, sabía que a su padre le molestaba más el silencio que las razones de la traición.
   -El baño, esa pintura siempre me ha fascinado. Sabe que soy del mismo pueblo que Mary.- Baraona se sintió un poco incomodo, que querría decir todo aquello-. Sabe una cosa, ese cuadro esconde las razones por las que Cassat marchó a Europa...


Jon Barcam

domingo, 7 de septiembre de 2014

Baraona 3

 La primera vez que oyó hablar Baraona de Mary Cassatt fue en una conferencia internacional de seguridad celebrada en Chicago. Le encantaba ir a esos sitios, más que nada porque le permitía hacer lo que más le gustaba, viajar. Su vocación como policía era muy limitada, pero Baraona siempre fue un tipo con suerte, casi todos sus objetivos vitales le habían salido a la perfección. Su hermana Claudia, que posiblemente era la persona que mejor lo conocía, decía de él, que su mayor cualidad era una especia de empatía manipuladora, captaba de tal manera a la gente que lo rodeaba, que conseguía hacer lo que él quería, absolutamente todo.
Un policía vestido con traje azul oscuro se acercó por detrás durante un descanso de la tercera conferencia del día.
-Me llamo James Hotlomt, soy el Sheriff de una pequeña ciudad del estado de Pensilvania .- Su facilidad para el español era pasmosa, tenía acento, pero conjugaba y concordaba a la perfección.
-Encantado, me llamo Ezequiel Baraona, comisario español.- Quizás demasiado formal, pero en el fondo el ego le traicionaba ante los iguales.
-Me gustaría comentarle algo de suma importancia para los EEUU, Comisario-. Baraona tenía el olfato del mejor de los podencos, cómo resistirse a aquella confesión-. ¿Conoce usted la obra "El baño" de Cassat.
Baraona empezar  a dar vueltas a su cabeza, tenía que salir airoso de aquella pregunta, él había estudiado veterinaria, no tenía ni idea de arte.
-Puede ser, ahora mismo no lo tengo claro.-El sheriff no se extraño, la ignorancia de los extranjeros sobre la cultura norteamericana era igual a la de los americanos sobre los foráneos.
-Es una de las obras más importantes de la pintura norteamericana del siglo XIX. Tengo el convencimiento que un ladrón de su país la ha sustraído del museo de Chicago dónde se exponía y nadie se ha percatado hasta ahora.

Jon Barcam