Si necesitas una balón de fútbol violeta vete a casa del tintorero de la calle Joaquín Rodrigo, él te cederá el secreto de cómo teñir una pelota. Si tienes que comer sandía sin pipos vete a casa de Marta Andrade, su marido dice que tiene lengua de lagartija, ya te puede imaginar (que asco). Sí necesitas pantalones con el nuevo sistema air- chon, ya sabes como los del anuncio "disfruta por fuera y por dentro" vete a casa de Mariano Chin Ju, los trae de contrabando de Brasil, no el país, el barrio de las afueras de Beijing.
Ya sabes que a veces no te entiendo, pero intento poner un punto de anormalidad a la vida corriente que llevas, que llevo. Ríete si puedes, pero si quieres reírte de verdad llámame, mi teléfono es el 639733368, pregunta por Jon. Te contaré la vez que estuve en el hospital con piedras en un riñón y me puse un enema ante la convicción absoluta que me estaba cagando. Todo era fruto de tu imaginación.
Jon Barcam
domingo, 26 de octubre de 2014
sábado, 25 de octubre de 2014
Mi primer amigo
Querida madre:
Me han condenado a tener mi cara pegada al suelo durante cinco años. Para todo. Todo el tiempo. Mi primera semana ha sido dura. Si piensas que comer es difícil, tienes que ver como hago mis necesidades.
Ya sabes que siempre he sido una persona, ante todo, que se adapta a las circunstancias sobrevenidas, quizás porque nunca lo tuve fácil, lo que quiero decirte es que después de esta primera semana he conseguido adaptarme.
He conocido a mi primer amigo, no tiene nombre, tampoco habla, es un ratón. Te parecerá una locura pero nos comunicamos de alguna manera, en él he encontrado la fidelidad que tanto me ha faltado en mi vida.
Te seguiré escribiendo.
Siempre tuyo Benito
Jon Barcam
Me han condenado a tener mi cara pegada al suelo durante cinco años. Para todo. Todo el tiempo. Mi primera semana ha sido dura. Si piensas que comer es difícil, tienes que ver como hago mis necesidades.
Ya sabes que siempre he sido una persona, ante todo, que se adapta a las circunstancias sobrevenidas, quizás porque nunca lo tuve fácil, lo que quiero decirte es que después de esta primera semana he conseguido adaptarme.
He conocido a mi primer amigo, no tiene nombre, tampoco habla, es un ratón. Te parecerá una locura pero nos comunicamos de alguna manera, en él he encontrado la fidelidad que tanto me ha faltado en mi vida.
Te seguiré escribiendo.
Siempre tuyo Benito
Jon Barcam
miércoles, 22 de octubre de 2014
Colores depresivos
Es imposible que vuelvas a encontrar unos pies con zapatos naranjas.
Atormentado estaba toda la semana.
Pero las casualidades de la vida dejan de serlo cuando el hecho más extraño se repite dos veces en siete días.
¡Otros zapatos de color naranja!
El médico me dijo que la enfermedad se llamaba Orange Prim. Qué nombre más bonito, se lo pendré a uno de mis perros.
A lo peor se extiende en menos de dos meses y acabas viéndolo todo de color naranja.
Trate de memorizar todos los colores de todos los objetos que tenía a mi alrededor. Fue fácil con los objetos que conocía, pero de vez en cuando me encontraba algo de color naranja que ya no podía distinguir qué era. Pregunté a Rosa, ella lo veía todo de color, pues eso, rosa. Tenía un problema similar al mío, salvo que su enfermedad aún no estaba diagnosticada.
He recordado, después de un año con Orange Prim, que mi color favorito es el verde pero soy incapaz de recordar cómo era.
Lo peor de todo son las noches, también son naranjas.
Cuando cierro los ojos...
He tratado de encontrar una solución y Blanca, ya sabes, me ha dicho que me centre en las cosas que son naranjas. Me paso el día tomando zumos, cambiando bombonas, viendo fotos de Scooby Doo y recreándome con las bonitas puestas de sol.
Hace una semana me he encontrado a Violeta, estaba algo pálida, bueno, en realidad, con un naranja más claro. Me ha dicho, que tengo suerte, ella lo único que hace todo el día es intentar estar con cosas de color violeta. No recuerda ninguna.
Jon Barcam
lunes, 20 de octubre de 2014
Sexo marciano.
¿Cuál es la cantidad de veneno que tenemos que comprar?
Depende
Explícate
Pues no es lo mismo un conejo que mi madre.
Está bien, quiero matar una moto.
¿De qué año?
Anterior a la Gran Guerra.
Y que dice el Corso
No está de acuerdo, pero según la constitución de Orange Green, los de Burgos tienen soberanía propia en caso de atentar contra motos y motos con sidecar.
Ya
¿Entonces?
Pasa del azúcar, es mala pero no es letal.
¿Y?
No sé...
No tengas miedo, no te delataré.
Está bien, échale cuarto y mitad de choped de canguro
Brutal
No fallarás
Eres malvado
Te quiero
Sabes que no tendrás sexo por esto, ¿verdad?
Que te lo crees tú, te he echado biodramina en el café de esta mañana
Pero ¿eso no es para los mareos?
Sí, pero a partir de los dieciocho dispara la lívido
¡Qué cabrón!
No, digas esas palabras... no te pegan.
Jon Barcam
Depende
Explícate
Pues no es lo mismo un conejo que mi madre.
Está bien, quiero matar una moto.
¿De qué año?
Anterior a la Gran Guerra.
Y que dice el Corso
No está de acuerdo, pero según la constitución de Orange Green, los de Burgos tienen soberanía propia en caso de atentar contra motos y motos con sidecar.
Ya
¿Entonces?
Pasa del azúcar, es mala pero no es letal.
¿Y?
No sé...
No tengas miedo, no te delataré.
Está bien, échale cuarto y mitad de choped de canguro
Brutal
No fallarás
Eres malvado
Te quiero
Sabes que no tendrás sexo por esto, ¿verdad?
Que te lo crees tú, te he echado biodramina en el café de esta mañana
Pero ¿eso no es para los mareos?
Sí, pero a partir de los dieciocho dispara la lívido
¡Qué cabrón!
No, digas esas palabras... no te pegan.
Jon Barcam
La ventana indiscreta
Su madre creyó que aquel regalo al hijo adolescente no traería nada bueno.- Unos anteojos a un chaval de quince años no es cosa buena Manolo.- Esas fueron las palabras de Mercedes el día que fueron al bazar a comprar el regalo de cumpleaños.
No hizo falta ni esperar un sólo día. Por la noche, el muchacho desenfundó los binoculares y se puso a mirar por la ventana. No exageró si digo que Nacho pasó las noches de su juventud mirando a través de aquel adictivo aparato.
Como era de esperar, la edad lo cura todo y dejó de mirar el día que le propuso a su novia que se casase con él. Ella, por supuesto, aceptó.
El mismo día de la boda, un invitado inesperado, se acercó al novio y le dijo al oído las siguientes palabras:
-Mi mujer siempre se ha preguntado, por qué nunca te acercaste a casa a preguntar el misterio de cómo doblar unos calcetines.
Jon Barcam
No hizo falta ni esperar un sólo día. Por la noche, el muchacho desenfundó los binoculares y se puso a mirar por la ventana. No exageró si digo que Nacho pasó las noches de su juventud mirando a través de aquel adictivo aparato.
Como era de esperar, la edad lo cura todo y dejó de mirar el día que le propuso a su novia que se casase con él. Ella, por supuesto, aceptó.
El mismo día de la boda, un invitado inesperado, se acercó al novio y le dijo al oído las siguientes palabras:
-Mi mujer siempre se ha preguntado, por qué nunca te acercaste a casa a preguntar el misterio de cómo doblar unos calcetines.
Jon Barcam
sábado, 18 de octubre de 2014
Muerte en la comunidad
Un gitano suele ir a la casa de mi vecino, según me dice, le vende bolsas de ajos,- "son tiernos y frescos". Dos euros.
Un viejo en la puerta de un bar se desmalla y queda inconsciente. En breves momentos morirá. Su familia se enterará de la tragedia tres días después. El hombre va indocumentado y nadie lo conoce.
El portero de mi finca le dice a mi padre que esta mañana ha venido un rumano y le ha vendido al vecino del cuarto lo de siempre. Pienso que este portero es demasiado indiscreto.
Esta mañana mi vecino, está llorando desconsoladamente. Le he preguntado qué pasaba. Me ha dicho que murió su padre hace unos días.
Esta tarde mi vecino se ha tirado del balcón de su casa. Ha muerto.
Una nota del periódico cuenta una historia un tanto extraña. Según dicen, un chaval joven, de raza indeterminada, que solía vender ajos por las casas, le ha pasado una papelina de coca a un cliente habitual, le vendía ajos y coca. El cliente andaba con prisas y dejó la papelina y los ajos en mostrador de la cocina. El padre del comprador, que pasaba unos días con la familia, se ha tomado la papelina, pensando que era el bicarbonato sódico que le encargó a su hijo, -estos malditos ardores. El pobre hombre murió a la salida del bar, donde entró a pedir ayuda. Todo el mundo pensó que era un borracho. Nadie le ha socorrido.
Conclusión: Si muere alguien, es por algo, a pesar que siempre hay gente que dirá eso de: pero si estaba bien. El portero, el peor enemigo del vecino.
Jon Barcam
Un viejo en la puerta de un bar se desmalla y queda inconsciente. En breves momentos morirá. Su familia se enterará de la tragedia tres días después. El hombre va indocumentado y nadie lo conoce.
El portero de mi finca le dice a mi padre que esta mañana ha venido un rumano y le ha vendido al vecino del cuarto lo de siempre. Pienso que este portero es demasiado indiscreto.
Esta mañana mi vecino, está llorando desconsoladamente. Le he preguntado qué pasaba. Me ha dicho que murió su padre hace unos días.
Esta tarde mi vecino se ha tirado del balcón de su casa. Ha muerto.
Una nota del periódico cuenta una historia un tanto extraña. Según dicen, un chaval joven, de raza indeterminada, que solía vender ajos por las casas, le ha pasado una papelina de coca a un cliente habitual, le vendía ajos y coca. El cliente andaba con prisas y dejó la papelina y los ajos en mostrador de la cocina. El padre del comprador, que pasaba unos días con la familia, se ha tomado la papelina, pensando que era el bicarbonato sódico que le encargó a su hijo, -estos malditos ardores. El pobre hombre murió a la salida del bar, donde entró a pedir ayuda. Todo el mundo pensó que era un borracho. Nadie le ha socorrido.
Conclusión: Si muere alguien, es por algo, a pesar que siempre hay gente que dirá eso de: pero si estaba bien. El portero, el peor enemigo del vecino.
Jon Barcam
jueves, 16 de octubre de 2014
Los melocotones de mi padre
Las dimensiones de la lata de melocotones son las precisas. Mi padre era así de taxativo. Jamás trató de enfrentarse al jefe y mucho menos por una lata de melocotones pero siempre defendía lo suyo. A mi madre una lata de melocotones de medio siempre le pareció poca cosa. Entraban nueve mitades y en casa eramos cinco. Mi padre siempre decía que con una mitad le valía, a esas alturas de la comida siempre perdía el apetito.
El jefe, sin avisar a mi padre, cambió las medidas de las latas de melocotones. Desde aquel día, en casa ,sólo se comía piña.
Jon Barcam
miércoles, 15 de octubre de 2014
Maltrato infantil
Mi padre me miraba como una serpiente. Sus ojos siempre clavados en los míos. Su cabeza se movía de un lado a otro. No había escapatoria.
Mi madre trataba de quitarle hierro al día a día. Su frase,-déjalo Alonso-. Nunca sirvió para nada. Estaba seguro que le servía de acicate para torturarme con mayor minuciosidad.
Un día le quité el arma reglamentaria y maté a mi madre.
Supongo que conseguí que todo cambiase, nunca volvió a maltratarme de la misma manera.
Jon Barcam
Mi madre trataba de quitarle hierro al día a día. Su frase,-déjalo Alonso-. Nunca sirvió para nada. Estaba seguro que le servía de acicate para torturarme con mayor minuciosidad.
Un día le quité el arma reglamentaria y maté a mi madre.
Supongo que conseguí que todo cambiase, nunca volvió a maltratarme de la misma manera.
Jon Barcam
martes, 14 de octubre de 2014
Él, su epitafio y la falta de compromiso de los hijos de hoy en día
Unos días de descanso de uno mismo dan para mucho, sobre todo para darse cuenta de la necesidad que tenemos de nosotros mismo para vivir. Ese es el epitafio que tienes que poner en mi tumba.
No te entiendo.
Quiero que cuando me muera pongas en mi lápida esa frase, ¿te has enterado ahora?
La verdad sigo sin entenderte.
Pues creo que he sido bastante claro.
Pero, ¿de dónde has sacado la idea del epitafio?
No sé, me gusta que me recuerden por algo original, así como trascendental y que obligue a pensar al que pase por mi tumba.
Pero es que ya no recuerdas quién demonios eres, uy ¡perdón!
Jon Barcam
No te entiendo.
Quiero que cuando me muera pongas en mi lápida esa frase, ¿te has enterado ahora?
La verdad sigo sin entenderte.
Pues creo que he sido bastante claro.
Pero, ¿de dónde has sacado la idea del epitafio?
No sé, me gusta que me recuerden por algo original, así como trascendental y que obligue a pensar al que pase por mi tumba.
Pero es que ya no recuerdas quién demonios eres, uy ¡perdón!
Jon Barcam
Suscribirse a:
Entradas (Atom)