martes, 30 de diciembre de 2014

Que te compre otro

Interminable, el deseo corrupto,  en las Navidades del año 92, de aquellos hijos que no ven, más allá de su sentido.
Unas gafas rotas en la bandeja de la entrada y unas llaves. Cruzadas. Padre no había salido de casa. Madre nunca salía de la cocina y, cuando lo hacía, solo iba al dormitorio. Toda una vida.
Mientras, mi vecino, ese que se parece a Scrooge, come tortillitas de sésamo con miel, y yo,  lo veo a través de mi ventana, y él, tomando una taza de té amargo, ve pasar los años como días. Años que crepitan al son de rutina.
Joice, dile a tu madre que los irlandeses son todos unos hijos de puta. Díselo. Nunca les entenderemos.

Juan Antonio Barroso

jueves, 11 de diciembre de 2014

Benitos os odio

        Un chasquido me despierta cada mañana, Pepa, la señora del piso de al lado, se ha enchufado la morfina, como cada día, a las ocho en punto. Se va morir y ella lo sabe,- lo único que quiero es no sufrir Benito. Luego me doy cuenta que una persona que se llama Benito no es digno de confianza. Los Benitos de mi vida me la han jugado siempre que han podido. Una vez, mejor, la primera vez, en el patio del colegio, Benito Molina me quitó el bocadillo y, lo peor no fue eso, se lo dijo a todo el mundo. Nunca más volvería a comer un bocadillo en el recreo.
         Mi madre me dijo un día que si me comía el bocadillo todos los días. Le contesté que sí, pero que necesitaba que me lo hiciese más grande. Benito estaba creciendo y sus necesidades eran mayores.

Juan Antonio Barroso.