Un chasquido me despierta cada mañana, Pepa, la señora del piso de al lado, se ha enchufado la morfina, como cada día, a las ocho en punto. Se va morir y ella lo sabe,- lo único que quiero es no sufrir Benito. Luego me doy cuenta que una persona que se llama Benito no es digno de confianza. Los Benitos de mi vida me la han jugado siempre que han podido. Una vez, mejor, la primera vez, en el patio del colegio, Benito Molina me quitó el bocadillo y, lo peor no fue eso, se lo dijo a todo el mundo. Nunca más volvería a comer un bocadillo en el recreo.
Mi madre me dijo un día que si me comía el bocadillo todos los días. Le contesté que sí, pero que necesitaba que me lo hiciese más grande. Benito estaba creciendo y sus necesidades eran mayores.
Juan Antonio Barroso.
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