Unos días de descanso de uno mismo dan para mucho, sobre todo para darse cuenta de la necesidad que tenemos de nosotros mismo para vivir. Ese es el epitafio que tienes que poner en mi tumba.
No te entiendo.
Quiero que cuando me muera pongas en mi lápida esa frase, ¿te has enterado ahora?
La verdad sigo sin entenderte.
Pues creo que he sido bastante claro.
Pero, ¿de dónde has sacado la idea del epitafio?
No sé, me gusta que me recuerden por algo original, así como trascendental y que obligue a pensar al que pase por mi tumba.
Pero es que ya no recuerdas quién demonios eres, uy ¡perdón!
Jon Barcam
No hay comentarios:
Publicar un comentario