miércoles, 22 de octubre de 2014

Colores depresivos

Es imposible que vuelvas a encontrar unos pies con zapatos naranjas.
Atormentado estaba toda la semana.
Pero las casualidades de la vida dejan de serlo cuando el hecho más extraño se repite dos veces en siete días.
¡Otros zapatos de color naranja!
El médico me dijo que la enfermedad se llamaba Orange Prim. Qué nombre más bonito, se lo pendré a uno de mis perros.
A lo peor se extiende en menos de dos meses y acabas viéndolo todo de color naranja.
Trate de memorizar todos los colores de todos los objetos que tenía a mi alrededor. Fue fácil con los objetos que conocía, pero de vez en cuando me encontraba algo de color naranja que ya no podía distinguir qué era. Pregunté a Rosa, ella lo veía todo de color, pues eso, rosa. Tenía un problema similar al mío, salvo que su enfermedad aún  no estaba diagnosticada.
He recordado, después de un año con Orange Prim, que mi color favorito es el verde pero soy incapaz de recordar cómo era.
Lo peor de todo son las noches, también son naranjas.
Cuando cierro los ojos...
He tratado de encontrar una solución y Blanca, ya sabes, me ha dicho que me centre en las cosas que son naranjas. Me paso el día tomando zumos, cambiando bombonas, viendo fotos de Scooby Doo y recreándome con las bonitas puestas de sol. 
Hace una semana me he encontrado a Violeta, estaba algo pálida, bueno, en realidad, con un naranja más claro. Me ha dicho, que tengo suerte, ella lo único que hace todo el día es intentar estar con cosas de color violeta. No recuerda ninguna.

Jon Barcam

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