domingo, 8 de febrero de 2015

Pepe el Mosca: día 14

Pepe, soy Dios, el Dios mosca. No quiero que mates a nadie. Solo has tenido una vida desafortunada. Esa mujer no tiene la culpa de tus desgracias. Recuerda que eres un mosca. Tu vida no es muy larga. Morirás en pocos días. Te animo a que hagas el bien. Solo el bien. Alabado sea yo. Maricón.

Un respingo me hizo levantarme, eran las cuatro de la tarde llevaba todo el día durmiendo. Estaría malo. Me acordé del sueño. Sería Él, realmente. Tenía hambre, la patatera hubiera estado bien, pero soy un mosca, los mosca no comemos patatera.

Declina, chaval declina, rosa..., no eso no joder, ¡abandona!. Era mi voz, mi propio yo dándome órdenes.No.

Te quiero Marta, necesito que hagamos lentejas con Nocilla.


-¡Qué pasa!.- Un sobresalto levantó a Pepe de su cómodo lecho de pelo rubio. Sentado, arruinado moralmente, tenía que tomar una decisión. Bajó de aquello tan peludo e hizo una fogata, quemó quijada y todos aquellos instrumentos que pudieran servir para hacer el mal. Y como punto final se arrancó su otra ala. Y empezó a cantar:

   "Echame a mi la culpa de lo que pase...."



Juan Antonio Barroso

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