Todos los caballos antes de morir pronuncian una palabra.
Todos los ratones antes de morir pronuncian dos palabras.
Todas las ardillas antes de morir pronuncian tres palabras.
Solo hay un burro que antes de morir no es capaz de pronunciar una sola palabra.
En casa de mi padre no teníamos animales, bueno, teníamos un burro, pero era como de la familia. Se llamaba Claudio. Sólo rebuznaba cuando mi padre lo cargaba. Un día se murió de repente. No dijo nada. Mi abuelo Perico siempre decía que habíamos tenido mala suerte.- nos ha tocado el único burro que no habla.
Jon Barcam
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