1.
Sobre la mesa un vaso de agua, dos pastillas exageradamente grandes
y un mapa, de Barcelona. Olvido centraba su atención en una parte de la mesa.
Él, sentado a su derecha, trataba de adivinar en qué punto del mapa tenía
clavados sus ojos.
-Míkel- Olvido hizo una pausa. Él la
miró, pero ella no dejaba de mirar el mapa-, ¿Puedes explicarme que eso de
1:100.000? Aparece en la parte de abajo del mapa. Creo que es importante para
entender. No sé muy bien qué -. Olvido hablaba así, como poniendo puntos
seguidos a todas sus frases.
El recuerdo de su madre se hizo presente. Pensó en lo que le susurraba cada vez que Olvido les dejaba un instante,-
hijo, esa chica no te conviene, está descentrada, tú necesitas a alguien que te
enseñe el camino.- ¿Qué querría decir? Agonizando en el hospital, se propuso interrogarla
acerca de todas las dudas y contradicciones que le habían surgido a lo largo de
su vida, su asquerosa filosofía vital había cosido su
cuerpo milímetro a
milímetro. En una de esas horas interminables, con el deseo obsesivo de tirarle
a la cara todas sus mortíferas sentencias, le entró la necesidad de tomar un
café de máquina. Cuando volvió, había muerto.-¡Cabrona!
Jon Barcam
Jon Barcam
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