Una mujer anduvo por el camino de Odiseo, eterna trastabillada, con el sólo deseo del hijo resucitado, con el sólo anhelo de la vida soñada. Joven mujer, que sin querer, encontró la verdad de su existencia. Una noche, ¡la noche!, en la que las lechuzas duermen por miedo a encontrarlo, Pereza, la hija del Tedio, se acercó al tronco milenario para probar la sabia.
Cuatro días pasaron hasta que Pereza recobró el aliento. Sólo Aurora, la hija de la mañana, consiguió despertar el conjuro. Tomó el camino de las amargas hiedras azules.
Llegó al reino de las amapolas, y allí, tomó dos copas. La primera con vino. La segunda...
Murió, sola.
Tres magos
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