sábado, 2 de agosto de 2014

La amargura célibe

Mirando la uña del pie derecho he visto tu cara. Era azul.
Hay una postura del codo, imposible a todas luces. He mirado detrás. He visto tus ojos.
Entre tus nalgas dejé un sacapuntas. No sabía qué hacer con él. Me dijo mi madre, los sacapuntas se dejan  entre las nalgas de las señoras rubias. No, pero al final lo he hecho. He sentido cosquillas.
Dos incólumes mujeres me arrojan al mar, tú te ahogarás, yo no, ellas me dejarán un trozo de su pecho negro hecho pedazos.

La estrías amarillas, son.

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