sábado, 2 de agosto de 2014

El deseo de lo inalcanzable

Miro a mi compañera y veo la locura de un sueño que no fui capaz de cumplir por la cobardía de los hombres tangentes.
Miro a mi madre.
Miro a mi padre.
Miro a mi compañero del alma del que no soy capaz de arrancar las verdades de los hombres arruinados por la fatiga de la condescendencia.
Miro a mi padre.
Miro a mi hermano.
Miro al amigo deseoso de ver la la mujer desnuda, la amada capitana del deseo fugaz incapaz de tener los bolsillos llenos de amor.
Te veo Hermano.
Me veo.


Mezclando palabras.

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