El perro de enfrente de mi casa no para de mirarme. No ladra. No bebe. No come. Sólo me mira. El otro día me acerque y le dije:
-Guau guau?-y él me contestó.
-No creas que no te entiendo, sólo que eres un poco raro.
Me he quedado extrañado, le falta un colmillo y lo lleva postizo, se lo ha hecho un protésico muy famoso de la ciudad. A él no le ha gustado mi mirada y me ha mordido el rabo.
Jon Barcam
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