Me llamo Pepe Mosca y soy un mosca.
A partir de ahora empezaré a contar mi historia. No es muy larga, he vivido veinte días, pero me ha dicho el Dios Mosca que debo contarla, para que sirva a muchos otros moscas de advertencia sobre los peligros a los que nos enfrentamos cada día de nuestra corta vida.
La primera lección es que ellos, los de la Cabeza Gorda, esos que nos matan a la mínima, nos consideran del género femenino. Su arrogancia les impide saber que nosotros somos los moscas, no las moscas, ¡si es que suena ridículo!.
Una cosita más, las mierdas la aborrecemos, pero tienen un componente que nos hace ir hacia ellas irremediablemente. Supongo que es un castigo del Dios Mosca, (pero esto es cosecha mía).Prometo no volver a mencionar esa sustancia, a veces sólida, a veces líquida.
Mañana, continuaré.
Juan Antonio Barroso
No hay comentarios:
Publicar un comentario