sábado, 31 de enero de 2015

Pepe el Mosca: Día 10

Ellos me llaman piojo, pero en realidad soy una pioja. Así me levante en mi décimo día de vida, escuchando este dulce susurro de la chica más guapa que había conocido en toda mi vida. Un mosca y una pioja, parece extraño, pero la naturaleza no entiende de amor (al menos hasta ahora).
Pasamos el primer día de nuestra vida en pareja practicando sexo a todas horas, los insectos somos propensos a practicarlo sin orden ni concierto, es, a parte de la mierda, lo que más nos gusta, pero eso es algo que pocos Cabeza Gorda saben, ellos están a lo suyo y no les interesa nada de nuestras cortas vida.
Desayunábamos y pum, comíamos y pum, y entre pum y pum, se fue haciendo de noche. Fue pura casualidad, era verano y aquella mujer estaba al aire libre, con lo que nosotros pudimos disfrutar de la luna llena de nuestras vidas. Estuvimos tentados de encender una fogata y cantar viejas canciones de guerreros, pero, ni teníamos con qué hacerla, ni sabíamos canciones de guerreros.
Todo ser vivo se merece un día perfecto en su vida.


Juan Antonio Barroso

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