miércoles, 16 de julio de 2014

El hombre protón 11

-Ya han pasado muchos años, pero creo que era de justicia que te lo contase. Si te queda alguna duda, no sé quién es tu padre biológico. Pero quiero que te quede muy claro que tu padre soy yo, así es como me siento, por eso, he hecho algo que puede que no entiendas, espero que  con el paso del tiempo me lo agradezcas-. Mi padre se quitó las gafas y se enjugó el sudor de su cara con su pañuelo. Se notaba a la legua que todo aquello era doloroso para él.
-Padre me está asustando, de qué se trata.
-Hijo, lo que te voy a contar debe permanecer en el más absoluto secreto entre tú y yo, al menos hasta el día en que me muera, que no ha de tardar mucho-. Miré horrorizado a mi padre, no me podía imaginar que hablaba en serio.- Todo lo que he hecho en esta vida ha sido pensando en tu bienestar y, en su momento, en el de tu madre. Tengo cosas que he de contarte y que me tienen martirizado desde hace mucho tiempo. Sé que soy una persona oscura, poco cariñoso y lo he pagado toda mi vida. Ahora que moriré en pocas semanas, me he dado cuenta del gigantesco error que he cometido.
Parecía como si mi padre tuviese sentimientos, o algo así, no supe asimilar en ese momento.
-Tengo sesenta y cuatro años, tú tienes treinta y dos, más o menos tienes la misma edad que yo tenía cuando eché a perder mi vida-. No pude aguantarlo más.
-¡Padre, por favor, cuénteme de una vez qué es lo que pasa!- Mi padre abrió sus grandes ojos, en parte extrañado por mi forma de hablarle y en parte por mi ansia de conocimiento.

-Hijo sólo te pido no me juzgues-. Hizo una pequeña pausa, volvió a  sacar su pañuelo blanco de su bolsillo derecho, pareció limpiarse los ojos con él, no estaba llorando.

Jon Barcam

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