miércoles, 2 de julio de 2014

El hombre protón 3

Esta tarde enterraremos a padre, su última voluntad fue que lo incinerasen, pero mi tía Encarna ha dicho- ¡de eso nada!- Sus voces se oían por todo el ayuntamiento. Al final, el  del seguro ha accedido a enterrarlo, aunque eso de enterrarlo es un decir, porque a los últimos funerales que he asistido, o más bien, a todos los funerales que he asistido en mi vida, nunca se entierra a nadie. El destino final, una concavidad cuadrada mural, también llamada nicho. Es horrible, nunca sabes quién te va a tocar al lado, y no lo digo por el muerto, lo digo por los familiares que vamos a limpiar la lápida el día de Todos los Santos. Seguro que me toca al lado del padre de la Paqui y tendré que hablar con ella y no quiero.  Acabamos tan mal nuestra relación. Su padre se presentó en casa con una escopeta para pegarme dos tiros y eso que fue ella quien me dejó por un recluta que venía a pasar el verano después de hacer el campamento en la ciudad. Estaba claro lo que pasó. La Paqui se quedó preñada y su padre vino a ver si se la colaba al segundo más tonto del pueblo.

Jon Barcam

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