Día 3
Tengo un perro. Se llama Comodoro, ahora que lo pienso no
sé si los nombres de los animales se han de escribir con mayúsculas. No lo sé.
Quiero a Comodoro, con eso basta para escribir su nombre con todas las
mayúsculas posibles. Es mitad perro de carne y hueso y mitad perro robot. Lo
bueno es que la parte que ensucia es robótica con lo cual no hay que recoger
nada; la parte del morro es perruna, con lo que el cariño es verdadero o más
verdadero que los perros que son solo de metal y plástico. No quería que
viniese conmigo, pero he llegado a la conclusión que somos dos productos
defectuosos a los que nadie querrá ni tan siquiera como héroes interplanetarios.
Hoy salimos para la Luna. En 2020 montaron una estación
gigantesca. El problema es que el dueño es un fundamentalista musulmán y todos
deben llevar la cara cubierta, incluido los varones. Es extraño como una
creencia puede coartar la libertad de las personas, pero en realidad, el dinero
manda y el proyecto que presentó la Agencia Norteafricana sólo lo pudo
subvencionar este elemento. No lo conozco, pero según hablan de él en el centro
es un gran experto en sodomía. Llevo un trozo de patatera, dicen que le vuelve
loco, y así, pues tendremos la posibilidad de probar sus encantos.
Jon Barcam
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