-Señora, ¿no se planteo en su momento abortar?
-Es que...es que... (llantos).
-Tranquilícese, señora.
-No puedo tranquilizarme, es que...
-¡Nada! ¡Usted tiene la obligación de cuidar a su hijo! No creo que sea para tanto. ¿Qué demonios le pasa al chaval?.
-Da igual señor.
-Está bien, este tribunal le concede a su hijo una pensión vitalicia de cien euros mensuales. ¿Qué gastos supone, Fiscal?
-Unos cinco mil al mes, sin incluir los gastos de los cuidadores.
-Bueno, bueno, no exagere.
-Pues...
-Señora, se queda usted con la custodia, el estado no puede asumir el gasto.
Moraleja: mil casos, mil historias, no le quites al ser humano su capacidad de elegir.
Jon Barcam
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