Hemos tratado de ayudar a los caballos, no se dejan. Las razones pueden ser variadas, sin embargo, pensamos que años de sometimiento les impiden tener una actitud positiva frente a los hechos a tratar por el Consejo Real. Al final hemos llegado a una conclusión dolorosa, todos serán sacrificados y optaremos por una nueva especie. Con toda seguridad elegiremos a las ratas, son sucias y nada nobles pero llevan toda la vida aguantando.
Jon Barcam
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