Esa noche tocaba ronda por la zona más cercana a la costa. A nadie
le gustaba ese destino, sólo los más fuertes eran capaces de soportarlo.
Jacinto era el más fuerte de todos. Cuando era un adolescente su madre le hizo
jurar que resistiría cualquier tentación. Su carácter se había formado en torno
a esa promesa.
-¿Qué tal el chico?- Narciso había sido su segundo escolta durante
los últimos seis años, cuidaba de su lado más débil. Sólo los que son de absoluta
confianza pueden ocupar ese puesto. Era un hermano, dispuesto a lo que sea por
salvar al jefe.
- Creo que bien-. Eso sonó extraño, Jacinto no dudaba y Narciso lo
sabía. Calló.- No sé, lo noto diferente, quizá me esté haciendo viejo-. Eso era
imposible, Jacinto era el escualo más despiadado que existía en esa parte del
océano desde hacía años, estaba en la parte más importante de su carrera, le
quedaría al menos otros cuatro o cinco años más como gran jefe.
- Si necesitas contarme algo ya sabes…- Jacinto lo sabía.
Jon Barcam
No hay comentarios:
Publicar un comentario