viernes, 13 de junio de 2014

Los tiburones no escriben a los muertos desnudos. Capítulo 21

Fermín tenía dos piernas, una era de madera. Nunca hablaba de ello. Julio pensaba que con el tiempo se acostumbraría a verlo desnudo, con la pierna y el muñón a la altura de la rodilla. Se equivocaba, cuando Fermín se daba cuenta que lo estaba mirando, Julio retiraba la mirada. No hablaban de eso, era demasiado pronto o quizá había pasado el momento. El respeto al hombre mutilado había sustituido al descaro de los primeros meses.
- No te he hablado de mi padre, puedes preguntarme lo que quieras.- Julio empezaba a sentirse incómodo ante la ausencia de curiosidad de Fermín.

- No necesito saber nada…bueno… ¿háblame de tu madre?-. Eso no estaba en el guion y Julio se quedó mirando a Fermín, –no me lo puedo creer,- pensaba.

Jon Barcam

No hay comentarios:

Publicar un comentario