Fermín tenía dos piernas, una era de madera. Nunca hablaba de
ello. Julio pensaba que con el tiempo se acostumbraría a verlo desnudo, con la
pierna y el muñón a la altura de la rodilla. Se equivocaba, cuando Fermín se daba
cuenta que lo estaba mirando, Julio retiraba la mirada. No hablaban de eso, era
demasiado pronto o quizá había pasado el momento. El respeto al hombre mutilado
había sustituido al descaro de los primeros meses.
- No te he hablado de mi padre, puedes preguntarme lo que
quieras.- Julio empezaba a sentirse incómodo ante la ausencia de curiosidad de
Fermín.
- No necesito saber nada…bueno… ¿háblame de tu madre?-. Eso no
estaba en el guion y Julio se quedó mirando a Fermín, –no me lo puedo creer,-
pensaba.
Jon Barcam
No hay comentarios:
Publicar un comentario