jueves, 12 de junio de 2014

Los tiburones no escriben a los muertos desnudos. Capítulo 19

-¿Qué piensas?
-Nada, miro el...- Fermín era madrileño, como toda su familia. Había vivido todas las épocas de la capital en la última mitad de siglo XX; la mejor, los ochenta, como para casi todos los homosexuales de su edad; lo peor, no fue la pandemia, lo peor fueron los años en los que tuvieron que tragar la doble cara de los adeptos al régimen, confesos ante la cruz en el día, psicópatas sexuales en la noche. En mala hora se le ocurrió declararse a su compañero Iñigo. Después de tantos años todavía intentaba convencerse que la culpa la había tenido el amor, el puto amor. A las pocas horas de su inocente error, dos policías de paisano se presentaron en casa de sus padres. Le salvó el que su padre fuese compañero de facultad de uno de los médicos cercanos al Generalísimo. Todavía tiene clavadas las palabras del viejo doctor cuando regresaron a casa dos días después del arresto,- hijo, cómo le haces esto a tu madre-. Pero la tragedia tomaba el camino heleno, alguien muy cercano a Alonso Vega, el por entonces ministro de la Gobernación, se encaprichó con el chaval. Siguieron años extremos en los que faltó el valor para dejar atrás tanto sufrimiento, la salvación en el pensamiento materno.
- ¡Ya!- Julio necesitaba conversación, se estaba amodorrando.
- ¿Sabes qué pienso cuando voy por una carretera?- Fermín lo conocía y había captado a la primera la petición encubierta.
- No lo sé.- Julio deseaba escuchar los pensamientos más íntimos de Fermín.
- Cuando viajo por carretera siempre me pregunto, quién decidió establecer ese camino, por qué ese camino y no otro. Pienso que desde que nacemos hay gente, personas, que jamás conoceremos, que nos han marcado el camino vital de una u otra forma.
- Supongo que un grupo de ingenieros decidió cual era el lugar más adecuado para trazar esta y todas las vías-. Julio no pensaba esas cosas.
-Es posible que tengas razón, que en la cabeza del ingeniero figure la idea de rapidez, economía y por supuesto la mayor facilidad para hacer el trazado, pero…- Fermín señalaba con la mano unas montañas a lo lejos-, pero…, yo me refiero a que con este sistema de comunicación el hombre ha logrado establecer vínculos entre núcleos de población con mayor o menor densidad de población, pero…, se ha perdido el resto del mundo…- A Julio le daba la sensación que Fermín le estaba haciendo confesiones íntimas por primera vez desde que lo conocía.

- Fermín,- Julio se estaba excitando-, me gusta la ropa que has elegido para conocer a mi padre.

Jon Barcam 

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