-¿Qué
piensas?
-Nada, miro el...- Fermín era madrileño, como toda su familia.
Había vivido todas las épocas de la capital en la última mitad de siglo XX; la mejor,
los ochenta, como para casi todos los homosexuales de su edad; lo peor, no fue
la pandemia, lo peor fueron los años en los que tuvieron que tragar la doble
cara de los adeptos al régimen, confesos ante la cruz en el día, psicópatas
sexuales en la noche. En mala hora se le ocurrió declararse a su compañero Iñigo.
Después de tantos años todavía intentaba convencerse que la culpa la había
tenido el amor, el puto amor. A las pocas horas de su inocente error, dos
policías de paisano se presentaron en casa de sus padres. Le salvó el que su
padre fuese compañero de facultad de uno de los médicos cercanos al
Generalísimo. Todavía tiene clavadas las palabras del viejo doctor cuando
regresaron a casa dos días después del arresto,- hijo, cómo le haces esto a tu
madre-. Pero la tragedia tomaba el camino heleno, alguien muy cercano a Alonso
Vega, el por entonces ministro de la Gobernación, se encaprichó con el chaval.
Siguieron años extremos en los que faltó el valor para dejar atrás tanto
sufrimiento, la salvación en el pensamiento materno.
- ¡Ya!- Julio necesitaba conversación, se estaba amodorrando.
- ¿Sabes qué pienso cuando voy por una carretera?- Fermín lo
conocía y había captado a la primera la petición encubierta.
- No lo sé.- Julio deseaba escuchar los pensamientos más íntimos
de Fermín.
- Cuando viajo por carretera siempre me pregunto, quién decidió
establecer ese camino, por qué ese camino y no otro. Pienso que desde que
nacemos hay gente, personas, que jamás conoceremos, que nos han marcado el camino
vital de una u otra forma.
- Supongo que un grupo de ingenieros decidió cual era el lugar más
adecuado para trazar esta y todas las vías-. Julio no pensaba esas cosas.
-Es posible que tengas razón, que en la cabeza del ingeniero figure
la idea de rapidez, economía y por supuesto la mayor facilidad para hacer el
trazado, pero…- Fermín señalaba con la mano unas montañas a lo lejos-, pero…,
yo me refiero a que con este sistema de comunicación el hombre ha logrado
establecer vínculos entre núcleos de población con mayor o menor densidad de
población, pero…, se ha perdido el resto del mundo…- A Julio le daba la
sensación que Fermín le estaba haciendo confesiones íntimas por primera vez
desde que lo conocía.
- Fermín,- Julio se estaba excitando-, me gusta la ropa que has
elegido para conocer a mi padre.
Jon Barcam
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