Ha llegado
el momento.
Yo no
quiero. Soy consciente de mi fin. No quiero, intento aferrarme. No quedan
asideros. Miro mis manos. No tengo dedos, sólo quedan muñones
ensangrentados. El dolor se fue.
Siento
arrepentimiento. La vida se quedó corta, demasiado corta.
Siempre
imaginé que el instante sería rápido. No lo es.
Oigo a mi
hija. ¿Por qué grita? Oigo a mi hijo ¿Por qué llora?
Oigo a mi
marido,- callaos, no tenéis vergüenza. Una punzada mortal me atraviesa el alma.
Mis hijos no son mi producto. Mis hijos, ¿cuándo dejaron de serlo?
Adiós. Mi
último legado, aquí…
Jon Barcam
No hay comentarios:
Publicar un comentario