sábado, 21 de junio de 2014

La selección y el rey

Me levantaba a las ocho de la mañana, todos los sábados. Abría el cajón de los calcetines y sacaba las medias negras; procuraba encajármelas bien en mis delgadas piernas, a la altura de la rodilla las doblaba, con delicadeza, para que la franjas horizontales quedasen iguales alrededor de mi pierna. Después, el pantalón corto y la camiseta.
Salía de casa con el traje de la selección. Era el número uno. Nadie más tenía uno igual en todo el barrio. Durante unos años fui el más importante. Un sábado, Pedro salió de su casa con un traje del Real Madrid, llevaba el número de Juanito.

Yo también tuve que abdicar.

Jon Barcam

No hay comentarios:

Publicar un comentario