martes, 3 de junio de 2014

Los colores de la sandía asesina

Una sandía remonta la calle siempre de la misma forma. Sus caderas, exageradamente redondas, le impiden moverse con facilidad. Melocotones y ciruelas le gritan desde le las ventanas- sandía gorda, sandía gorda-. Ella, con una actitud entre ácida y agresiva, se mueve con facilidad entre la chusma del barrio.
Al llegar al final de la cuesta, grita a las piezas menores- ¡Guarras, que sois todas unas guarras, hijas de la química, moriréis antes del jueves, como zumo que lleva el diablo, lo juro por mis colores!

Jon Barcam

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